lunes, 11 de abril de 2016

EL ETERNO CIGARRILLO DE JACQUES PRÉVERT


Prévert en un café de París 


Uno de los hallazgos más afortunados que he tenido en los últimos tiempos es la poesía de Jacques Prévert. Un poeta cuya obra desclasifica esos constantes preceptos de que la poesía no vende o no es popular, y si lo hace es porque no es buena. Prévert fue un poeta popular. Aunque nos parezca imposible fue un best-seller en poesía, y sin renunciar a la trascendencia que en literatura resulta lo más importante o meritorio.

Volver sobre los textos de este francés nos conecta con el discurso de un sujeto invencible, sin pretensiones vacuas de aristocrático espíritu, pero con la firmeza de quien ha comulgado humildemente con la transparencia, ese hálito puro que llena de obscuridad cualquier verso; y que fue presente desde su prístino Intento de descripción de una cena de máscaras en París, Francia.

Guionista (libretista más bien) de cine, autor de canciones, pacifista, enamorado de la vida en su máxima expresión, Jacques Prévert no fue beneficiado por la mirada de los críticos y exegetas de la poesía francesa de su tiempo, como quizás lo fueran Eluard, Valéry o Claudel.

No le perdonaron su popularidad, el rompimiento con Breton, ni la distancia que delimitó hacia los comunistas desde su hostilidad contra toda forma de opresión social. Los franceses en literatura siempre bregan hacia las izquierdas, aunque prefieran vivir la vida en la derecha.

Quizás Prévert fue popular, y es inmenso, por su fluidez, el espíritu bohemio que siempre agradece quien añora París, o el eterno cigarrillo en la comisura de sus labios. Ese cigarrillo que conecta con la voz eterna de Edith Piaff y las brumas de un puerto que trasciende en el celuloide.

A mis ganas de entender el diálogo de un poeta con su poesía, yo atiendo al poeta en su obsesión por ser el pueblo y trascender con su esencia. Me conecto con aquellos textos suyos que gozan de aprenderse los estudiantes franceses, como repiten los de Villon, o los de Rimbaud, porque aun se les escucha susurrar a nuestro oído.

No hay mejor lectura, para entender la inmensidad de Jacques Prévert, que este diáfano texto donde parece explorar la dimensión rotunda de un haiku, o que describiera un grabado chino de la dinastía Tang.

Yo no dejo de sorprenderme ante él, y lo escucho, lo leo, lo vivo, evocando una pieza mínima de esa voz absoluta que es Alejandra Pizarnik, quien seguro conocía el texto de Prévert, tal vez en la voz de Cortázar, y que lo llevó dentro de sí, lapidariamente, al decir: la jaula se ha vuelto pájaro.

Pero eso ya sería otro poema por escribir, un instante en el cual pensar. Ahora dejemos que alguien nos sirva el buen café, encendamos un cigarrillo y dejémonos acompañar por el poeta que nos enseña como dibujar un pájaro.




PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO







Pintar primero la jaula
con la puerta abierta
pintar después
algo gracioso
algo simple
algo hermoso
algo útil
para el pájaro
apoyar después la tela contra un árbol
en un jardín
en un montecillo
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir palabra
sin moverse…
A veces el pájaro aparece al instante
pero a veces puede tardar años
antes de decidirse
No desalentarse
esperar
esperar si es necesario durante años
la prontitud o la demora en la llegada del pájaro
no guarda relación
con la calidad del cuadro
Cuando el pájaro aparece
si aparece
observar el más profundo silencio
aguardar a que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel
después
borrar de uno en uno todos los barrotes
con cuidado de no rozar siquiera las plumas del pájaro
Reproducir después el árbol
cuya más bella rama se reservará
para el pájaro
pintar también el verde follaje y la frescura del viento
el polvillo del sol
y el zumbido de los bichos de la hierba en el calor
del verano
y después esperar que el pájaro se decida a cantar
Si el pájaro no canta
mala señal
señal de que el cuadro es malo
pero si canta es buena señal
señal de que podéis firmar
Entonces arrancadle suavemente
una pluma al pájaro
y poned vuestro nombre en un ángulo del cuadro.




MARGINALIA: Jacques Prévert nació el 4 de Febrero de 1900. En 1925 se incorporó al Movimiento Surrealista, aunque luego terminó siendo, junto con Paul Eluard y Antonin Artaud, uno de sus desertores. Sus poemas fueron muy populares en la época de la posguerra. Además de Palabras escribió Espectáculo, Historias y Cuentos para niños traviesos. También se constituyó uno de los guionistas franceses más importantes de la época, entre sus películas se destacan: El muelle de las Brumas, Sombras del paraíso, Los amantes de Verona y Las Puertas de la noche. Compuso además las letras de varias canciones popularizadas por Yves Montand, Juliette Greco y Edith Piaf, entre ellas la famosa Las hojas muertas. Murió el 11 de Abril de 1977.